Yo nací en el Aljarafe que en árabe significa meseta entre ríos y uno es el Guadalquivir que es novio de la mar y el otro el Guadiamar que preña la marisma de Doñana de vida; y si uno es príncipe de los ríos el otro es padre de la vida.
Es la marisma un espejo inmenso de cielos azulados, lleno de aves, de graznidos y cantos, de rosas pintado; cuando los flamencos alzan el vuelo os juro que el cielo se tiñe de rosa, pero un rosa frenético, que destella en el azul de las aguas y cierra el cielo y tapa las nubes: es un rosa que nadie puede pintar porque vuela y asciende a las alturas. Solo en la marisma se puede apreciar esa belleza tan singular.
Y si bella es inundada de azules, de verde ningún menoscabo, la brisa levanta olas de primaveras en los verdes arrozales. Y en el verano se borda de oro y se cubre de manto dorado.
Rosas, azules, verdes y dorados entre acequias y canales de plata licuada, quien pudiera ser pato o cigüeña o flamenco y vivir entre espejos mágicos.
Es la marisma un espejo inmenso de cielos azulados, lleno de aves, de graznidos y cantos, de rosas pintado; cuando los flamencos alzan el vuelo os juro que el cielo se tiñe de rosa, pero un rosa frenético, que destella en el azul de las aguas y cierra el cielo y tapa las nubes: es un rosa que nadie puede pintar porque vuela y asciende a las alturas. Solo en la marisma se puede apreciar esa belleza tan singular.
Y si bella es inundada de azules, de verde ningún menoscabo, la brisa levanta olas de primaveras en los verdes arrozales. Y en el verano se borda de oro y se cubre de manto dorado.
Rosas, azules, verdes y dorados entre acequias y canales de plata licuada, quien pudiera ser pato o cigüeña o flamenco y vivir entre espejos mágicos.