Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Mi amor habita más allá de mí,
en los silencios rotos por el viento,
en ese despertar con frenesí
que empala entre tus brazos mi lamento...
tan cierto pero ajeno lo sentí
que a veces me pregunto si es real
o si es quizá un ensueño al que me aferro
por miedo a descubrir que el pedestal,
que escalo cada día de este encierro,
me deja en una nube de agua y sal.
Allí, mi corazón en humo talla
tu piel con las esquirlas de un lucero
y en tu contorno de éter se amuralla
aun viendo cómo arrecia el aguacero
que hiende las entrañas con su dalla.
Y niego que perdí por ti mi norte,
que ya no soy capaz de armar las piezas,
¡me miento! porque duele que me importe
si piensas que embutida en mil flaquezas
del llanto siempre hice mi consorte.
¡Perdona!, si de tanto en tanto dudo
pues es la soledad mi consejera,
amarga hiel, ¡inválido el escudo!,
atrona de un zarpazo mi sordera
dejando mi latido ciego y mudo.
Por eso necesito tu alborada,
eternamente el sol de tu presencia,
¡destierra la negrura de esta nada!
que vaya donde vaya me sentencia
a que el amor, habite en tu mirada.
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