Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Hay un lugar en tu cuerpo donde mi memoria se tropieza.
No sé si fue tu espalda o el lóbulo izquierdo de tu ombligo,
pero algo en tu geografía deshizo mis mapas.
Ahí, donde la piel olvida su nombre,
donde el alfabeto del deseo se escribe con saliva y temblor,
yo fui verbo sin conjugación posible.
Te amé en idioma inventado,
con palabras que nacieron de tus jadeos,
y en ese idioma sin reglas
aprendí que el amor no se deletrea,
se muerde.
Entonces me volví extranjero de mí mismo,
turista de tu sudor,
y en cada viaje nocturno entre tus muslos
olvidé cómo se llamaba el miedo.
No sé si fue tu espalda o el lóbulo izquierdo de tu ombligo,
pero algo en tu geografía deshizo mis mapas.
Ahí, donde la piel olvida su nombre,
donde el alfabeto del deseo se escribe con saliva y temblor,
yo fui verbo sin conjugación posible.
Te amé en idioma inventado,
con palabras que nacieron de tus jadeos,
y en ese idioma sin reglas
aprendí que el amor no se deletrea,
se muerde.
Entonces me volví extranjero de mí mismo,
turista de tu sudor,
y en cada viaje nocturno entre tus muslos
olvidé cómo se llamaba el miedo.