Camy
Camelia Miranda
Jubilosa campiña que acaricia mis pupilas
en esta tarde anisada de velos naranjas.
Con las ansias en el pecho y los labios,
vierto esta sed que se rebosa sin aviso,
en el insoluble sosiego bajo mis pies
y el tácito rubor trepando mis mejillas.
Se columpia el silencio con las horas,
se fraguan nidos en mis remembranzas;
la calidez del día, hace patria en mí andar,
mientras la risa atiza los hilos de mi alma,
en este instante que atesoro con la brisa
y el verde aroma arrimando vuelos al cenit.
Absorta y tendida sobre ti,
con este maná que me viene en azul y nubes,
que me sumerge sin condiciones,
estoy…
a merced de la quietud que me das,
dibujando colores y olores en un soplo,
escuchando la sinfonía de músicos en el aire,
saboreando el néctar que germina de tus hijos
y tocándote…
donde me dejas estar,
justo donde te puedo alcanzar.
(Publicado en Mundo Poesía el 09 de Noviembre del 2008)