Existe un sitio al que jamás da nombre,
más allá de las luces celestiales,
donde el silencio canta y no se esconde,
y el tiempo cae sin formas ni rituales.
No hay miedo allí, ni voces que te hieran,
solo un saber que arde sin herida,
refugio sin sendero donde esperan
los que miran más hondo en su partida.
Sin llaves, ni caminos, ni fronteras,
mas si entras, ya nunca estás perdido.
El mundo ruge, mueren las banderas,
pero ese hogar jamás será vencido.
Allí tu alma se encuentra y se comprende,
y en su reflejo eterno se defiende.
más allá de las luces celestiales,
donde el silencio canta y no se esconde,
y el tiempo cae sin formas ni rituales.
No hay miedo allí, ni voces que te hieran,
solo un saber que arde sin herida,
refugio sin sendero donde esperan
los que miran más hondo en su partida.
Sin llaves, ni caminos, ni fronteras,
mas si entras, ya nunca estás perdido.
El mundo ruge, mueren las banderas,
pero ese hogar jamás será vencido.
Allí tu alma se encuentra y se comprende,
y en su reflejo eterno se defiende.