nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
Allá en el horizonte, donde mueren las gaviotas,
en el silencio húmedo del propio cielo
allá, sobre el viento blanco de las desdichas,
violines de agua detonan frescas melodías
maravillosas estrellas se dilatan anunciando su último vuelo,
suenan campanas mojadas, bocas de sales cantan
y masas de oro deambulan por sus aguas
descifrando su lenta condena.
Allá donde el ocaso besa la noche
y el alba baila con la mañana,
una gaviota de lento vuelo entrega la última campana,
su beso ancla en el fondo y en las húmedas aguas anida
tiñe y dobla ya su vuelo, besando la boca del viento
y sobre una orquesta divina su flecha latiente inclina,
olas sin espuma lloran y del pálido azul esclava
su blanco lírio , sumerge en la nada.
Acorralada entre el mar y la tristeza
va muriendo, con alas de pájaro y alma de agua
el llanto, anuda su triste cuerpo
de interminable momento
las aguas, cordeles de cruces azules
y la noche estrellada tirita acogiéndola en sus brazos,
las olas van callando
y con su puño triste, apagan su luz sin un lamento,
sumergiéndola en silencio vivo
y al hondo cae, cae ya sin vida,
con besos mojados en lluvia sepultan sus recuerdos
y entre la tierra y las estrellas
elevan sus alas al viento,
un silencio blanco reina, silencio sereno
allá, donde mueren las gaviotas...
NUNA.
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