calammaro
Poeta asiduo al portal
Y se vuelve a preguntar,
donde a estado su niñez?...
porque el no pudo ser como los otros niños?...
Ahora, veinte años después le sigue dando vergüenza mirarse al espejo y descubrir que hay frente a el.
Vergüenza de quitarse la ropa y saber, que hay cosas que el tiempo no puede curar.
son cicatrices del pasado que no han sanado, y que nunca sanarán...
Se a maldecido tantas veces que olvido que el no tuvo la culpa.
Como la podía tener?, era tan solo un crio.
El incesante palpitar en su pecho deseando que no ocurriera, una más no, por favor. Pero el chirriar de bisagras lo devolvían a la cruda realidad...
aquella noche también, como todas las noches...
Puntual a su cita, el caminar torpe intentando hacer el menor ruido posible.
El umbral de la puerta le dibuja una tenue figura que se va haciendo mas grande y clara a medida que avanza.
Se agarra a la manta que cubre su cama con la intención de encontrar el amparo bajo la ropa. Es inutil, una mano que triplica la suya en medida blandea hacia abajo dejando su pequeño torso al desnudo...
Lentamente, la mano recorre el cuerpo hasta detenerse en los hombros...
Noooo!!!
El grito ahogado delante del espejo. Lo golpea con rabia, donde el crujido seco del espejo al caer en pedazos lo devuelven a la realidad.
Mira al suelo, pequeños pedazos de cristal se entremezclan con el espeso liquido rojo que mana de entre su puño...
Estás bien amor?, solo la suave voz tras la puerta le traen algo de calma...
Si cariño, he resbalado y se a roto el espejo, no es nada...
El maldito espejo que le recuerda que el no tuvo niñez.
donde a estado su niñez?...
porque el no pudo ser como los otros niños?...
Ahora, veinte años después le sigue dando vergüenza mirarse al espejo y descubrir que hay frente a el.
Vergüenza de quitarse la ropa y saber, que hay cosas que el tiempo no puede curar.
son cicatrices del pasado que no han sanado, y que nunca sanarán...
Se a maldecido tantas veces que olvido que el no tuvo la culpa.
Como la podía tener?, era tan solo un crio.
El incesante palpitar en su pecho deseando que no ocurriera, una más no, por favor. Pero el chirriar de bisagras lo devolvían a la cruda realidad...
aquella noche también, como todas las noches...
Puntual a su cita, el caminar torpe intentando hacer el menor ruido posible.
El umbral de la puerta le dibuja una tenue figura que se va haciendo mas grande y clara a medida que avanza.
Se agarra a la manta que cubre su cama con la intención de encontrar el amparo bajo la ropa. Es inutil, una mano que triplica la suya en medida blandea hacia abajo dejando su pequeño torso al desnudo...
Lentamente, la mano recorre el cuerpo hasta detenerse en los hombros...
Noooo!!!
El grito ahogado delante del espejo. Lo golpea con rabia, donde el crujido seco del espejo al caer en pedazos lo devuelven a la realidad.
Mira al suelo, pequeños pedazos de cristal se entremezclan con el espeso liquido rojo que mana de entre su puño...
Estás bien amor?, solo la suave voz tras la puerta le traen algo de calma...
Si cariño, he resbalado y se a roto el espejo, no es nada...
El maldito espejo que le recuerda que el no tuvo niñez.