ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
.
.
.
.
.
.
DONDE.. QUIERA.. QUE.. ESTÉS,
CON QUIEN QUIERA QUE ESTÉS
Y... EN ...EL.. ESTADO .IDÍLICO
QUE TE HALLES
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
DONDE.. QUIERA.. QUE.. ESTÉS,
CON QUIEN QUIERA QUE ESTÉS
Y... EN ...EL.. ESTADO .IDÍLICO
QUE TE HALLES
.
.
.
.
.
.
A veces me pregunto qué hubiera pasado
si no me hubieras abandonado tan injustamente.
Vos tenías grandes planes;
te llamabas Andrea,
aún lo recuerdo;
solías caminar alrededor.
Un día me dijiste te quiero, así, sin las comillas,
y yo llegué a amarte…
en realidad nos dijimos querernos,
como ahora hacen los niños
que creen en las distancias y el éter.
Anduvimos largo tiempo extendiendo una cuerda
entre Santiago y Concepción;
vos con tus ratas de laboratorio,
yo con mi mala poesía,
con mis pozos tremendos.
A veces me pregunto qué hubiera sido de mí
si vos no hubieras roto la cuerda.
Pudiste ser mía hasta lo más hondo de la psique;
pudiste haberme dado el ánimo que me faltó
para terminar la ingeniería;
tal vez nos hubiéramos consolidado, Andrea,
y hubiéramos tenido un hijo para arreglarnos la vida,
o acaso un perro, para no desperdiciar las sobras.
Pero, ya sea por casualidad o por designio divino
un día enfermaste,
y aún recuerdo
cuando me dijiste
que no podías creer mi despreocupación…
y supliqué,
pero vos nunca tuviste fobia a los teléfonos.
A veces me pregunto qué hubiera pasado
si no me hubieras abandonado tan injustamente.
Yo
francamente no lo sé,
pero te aseguro que ahora no estaría escribiendo,
y sería el hombre más infeliz del mundo.
.
.
.
.
.
.
si no me hubieras abandonado tan injustamente.
Vos tenías grandes planes;
te llamabas Andrea,
aún lo recuerdo;
solías caminar alrededor.
Un día me dijiste te quiero, así, sin las comillas,
y yo llegué a amarte…
en realidad nos dijimos querernos,
como ahora hacen los niños
que creen en las distancias y el éter.
Anduvimos largo tiempo extendiendo una cuerda
entre Santiago y Concepción;
vos con tus ratas de laboratorio,
yo con mi mala poesía,
con mis pozos tremendos.
A veces me pregunto qué hubiera sido de mí
si vos no hubieras roto la cuerda.
Pudiste ser mía hasta lo más hondo de la psique;
pudiste haberme dado el ánimo que me faltó
para terminar la ingeniería;
tal vez nos hubiéramos consolidado, Andrea,
y hubiéramos tenido un hijo para arreglarnos la vida,
o acaso un perro, para no desperdiciar las sobras.
Pero, ya sea por casualidad o por designio divino
un día enfermaste,
y aún recuerdo
cuando me dijiste
que no podías creer mi despreocupación…
y supliqué,
pero vos nunca tuviste fobia a los teléfonos.
A veces me pregunto qué hubiera pasado
si no me hubieras abandonado tan injustamente.
Yo
francamente no lo sé,
pero te aseguro que ahora no estaría escribiendo,
y sería el hombre más infeliz del mundo.
.
.
.
.
.
.
Última edición: