Vuelvo a mi casa del norte.
Cada rincón esta a mi gusto,
a mi utilidad.
Sus muros me sostienen,
me alejan del mundo,
me dan vida,
me apartan de la calle,
del frió,
de la lluvia.
Sus ventanas me conectan con la luz,
el calor,
el aire suave,
los árboles,
las plantas de mi terraza,
las voces amigas.
El silencio es cuando quiero,
las voces las pongo yo,
todo es suave en su interior,
esta echa palmo a palmo a mi alma,
a mi vista,
a mi paz.
Sus paredes acogen mi corazón ,
mi corazón se acurruca en sus rincones.
Mis llantos en ella se deslíen.
Un sillón me sostiene las tardes,
en ella están los días en calma
Y “ las tormentas pasan”.
Cada rincón esta a mi gusto,
a mi utilidad.
Sus muros me sostienen,
me alejan del mundo,
me dan vida,
me apartan de la calle,
del frió,
de la lluvia.
Sus ventanas me conectan con la luz,
el calor,
el aire suave,
los árboles,
las plantas de mi terraza,
las voces amigas.
El silencio es cuando quiero,
las voces las pongo yo,
todo es suave en su interior,
esta echa palmo a palmo a mi alma,
a mi vista,
a mi paz.
Sus paredes acogen mi corazón ,
mi corazón se acurruca en sus rincones.
Mis llantos en ella se deslíen.
Un sillón me sostiene las tardes,
en ella están los días en calma
Y “ las tormentas pasan”.