José Luis Pérez
Poeta recién llegado
Ayer te vi en mis brazos, recostada
de pronto yo soñaba y tú dormías
tu pelo, enardecido luto, abría
el paso a mis caricias despiadadas.
Tu boca en suave silvo, tu mirada
enciende mis silencios que te ansían
pues tan angelical pareces, mía
desnuda inevitable flor amada.
Tan suave como rosa deshojada
que inunda de tersura mi alegría
rendida a mil suspiros y callada
solemne capullo del nuevo día.
Ayer te vi por besos coronada
entonces yo soñaba, y tú dormías.
A mi dulce Daiana
de pronto yo soñaba y tú dormías
tu pelo, enardecido luto, abría
el paso a mis caricias despiadadas.
Tu boca en suave silvo, tu mirada
enciende mis silencios que te ansían
pues tan angelical pareces, mía
desnuda inevitable flor amada.
Tan suave como rosa deshojada
que inunda de tersura mi alegría
rendida a mil suspiros y callada
solemne capullo del nuevo día.
Ayer te vi por besos coronada
entonces yo soñaba, y tú dormías.
A mi dulce Daiana