mariano dupont
Poeta fiel al portal
Los dos urgidos niños, piquitos de por medio
convinieron en hacer una rabona para pasar juntos la
tarde entera, lo que consideraban una velada de novela.
La niña tenia rizos colorados y el galancito llevaba para
la fiesta una caja de bombones franceses, un paquete
de higos importados y grabada con cariño la música
que a ella le agradaba.
Y traía afanoso un ramito de alelíes blancos
para su pelo colorado.
Ambos eran pecosos; ella decía quince, tal vez catorce
aparentaba pero recién pasaba los trece.
Y el niño de tal bizarra aventura tenia menos que
quince y era una personita de bella apostura.
En la casita del bosque, donde vivía el abuelito de la
niña, y que se había muerto, un hogar lucia tibio fuego
después que los niños que querían ser amantes lo encendieron.
Muy cómodos estuvieron en el fino edredón de la abuela
que para la industria que los llevaba habían utilizado.
La faena realizada con ahínco entrambos al tiempo
los encontró agotados y aunque extraño parezca los dos
soñaron el mismo sueño , cada cual con su forma de argumento.
Son la ternura y el amor le dijo el hada al duende cuando los
llevaron a pasear al cielo mientras la brisa cariñosa rozaba
con su fragancia sus mejillas coloradas.
Alli estuvieron con Romeo y Julieta, y con el sueño consumado
al punto estuvieron de vuelta.
…y colorin colorado…
……………………………………………………………..
convinieron en hacer una rabona para pasar juntos la
tarde entera, lo que consideraban una velada de novela.
La niña tenia rizos colorados y el galancito llevaba para
la fiesta una caja de bombones franceses, un paquete
de higos importados y grabada con cariño la música
que a ella le agradaba.
Y traía afanoso un ramito de alelíes blancos
para su pelo colorado.
Ambos eran pecosos; ella decía quince, tal vez catorce
aparentaba pero recién pasaba los trece.
Y el niño de tal bizarra aventura tenia menos que
quince y era una personita de bella apostura.
En la casita del bosque, donde vivía el abuelito de la
niña, y que se había muerto, un hogar lucia tibio fuego
después que los niños que querían ser amantes lo encendieron.
Muy cómodos estuvieron en el fino edredón de la abuela
que para la industria que los llevaba habían utilizado.
La faena realizada con ahínco entrambos al tiempo
los encontró agotados y aunque extraño parezca los dos
soñaron el mismo sueño , cada cual con su forma de argumento.
Son la ternura y el amor le dijo el hada al duende cuando los
llevaron a pasear al cielo mientras la brisa cariñosa rozaba
con su fragancia sus mejillas coloradas.
Alli estuvieron con Romeo y Julieta, y con el sueño consumado
al punto estuvieron de vuelta.
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