Los pilares se derriban en el reflejo del vidrio,
mientras la bestia frente a mis ojos dormia.
Todo quedaba quieto,
menos los rostros de quienes tienden
a tomar las riendas.
Muecas de soledad y panico
al ver su unico caballo arrendado
zafarle el freno y patalear
cual pura sangre rengo.
Y yo,
siendo un salvaje dependiente,
riego la pradera,
cuido la cosecha,
tan propia como ajena.
Dos caminos...
correr por los campos,
libre,
o proteger todo esto,
que es llamado,
todo esto.
mientras la bestia frente a mis ojos dormia.
Todo quedaba quieto,
menos los rostros de quienes tienden
a tomar las riendas.
Muecas de soledad y panico
al ver su unico caballo arrendado
zafarle el freno y patalear
cual pura sangre rengo.
Y yo,
siendo un salvaje dependiente,
riego la pradera,
cuido la cosecha,
tan propia como ajena.
Dos caminos...
correr por los campos,
libre,
o proteger todo esto,
que es llamado,
todo esto.
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