Cuando a Ramón Sijé su adiós decía:
"volverás a mi huerto y a mi higuera"
fue Miguel que en su acíbar escribiera
la tristeza del luto en su elegía.
Y en el llanto del aire se envolvía
-una pena desnuda como fuera-
era un silbo doliente que quisiera
aventar a la muerte negra y fría.
"Por los altos andamios de las flores"
volarán vuestros versos encendidos
y a la paz cantarán los ruiseñores
bordando con sus alas esos nidos
donde guardan aromas de alfajores
vuestros dos corazones malheridos.
José Soriano Simón
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