nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Me subí a una escalera
para coger una linda estrella,
en la que ponía tu nombre
reluciente como solo sabe ella.
Al lado me encontré otra
que alegre estaba flotando,
la miré fijamente a los ojos
y ella seguía destellando.
Las baje hasta la tierra
para juntarlas con aire certero,
preguntaban cosas bonitas
y yo les respondía con salero.
Desde entonces juntas las dos,
unieron sus puros corazones,
con el alma tan tierna y dulce
se han quedado sin nubarrones.