Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y me volví de nuevo a beber
ciudad nocturna: a prenderme
sus oropeles multicolores
como medallas al mérito
de haberla ‘pateado’ tantos años
de bailes a hoteles transitorios,
de bares a bodegones
y de amores a nostalgias
(ni qué decir, de utopías a desidias).
Por eso más que nada volví
con el anhelo de rescatar
como pájaros de hollín
de las bocas de las gárgolas,
mis sueños perdidos o peor;
postergados por mí como tanto más.
Pero además de lo dicho
volví también a reivindicar
porfiado lo tan sustancial
que los distrajo: menudos placeres
de mi infantilismo irreversible:
atorarme de polvo de viejos libros
en viejas librerías y diamantarme
de esquirlas de lluvia bajo un foco
de mi antigua calle. Vine a rastrear
además, los viejos conocidos
hasta en las caras de los indigentes.
En fin, a decirle a la ciudad
nocturna que nunca, nunca
la olvido y a presenciar
desde Corrientes y Callao,
como tantas veces, su parto
del alba asistido por el rudo bisturí
del obelisco. Mago yo, feliz
de mi alquimia de dos mundos;
tendidas mis dos alas ciudadanas,
y por si el campo, plegadas
mis dos alas campesinas.
Safe Creative: 1510035349641
ciudad nocturna: a prenderme
sus oropeles multicolores
como medallas al mérito
de haberla ‘pateado’ tantos años
de bailes a hoteles transitorios,
de bares a bodegones
y de amores a nostalgias
(ni qué decir, de utopías a desidias).
Por eso más que nada volví
con el anhelo de rescatar
como pájaros de hollín
de las bocas de las gárgolas,
mis sueños perdidos o peor;
postergados por mí como tanto más.
Pero además de lo dicho
volví también a reivindicar
porfiado lo tan sustancial
que los distrajo: menudos placeres
de mi infantilismo irreversible:
atorarme de polvo de viejos libros
en viejas librerías y diamantarme
de esquirlas de lluvia bajo un foco
de mi antigua calle. Vine a rastrear
además, los viejos conocidos
hasta en las caras de los indigentes.
En fin, a decirle a la ciudad
nocturna que nunca, nunca
la olvido y a presenciar
desde Corrientes y Callao,
como tantas veces, su parto
del alba asistido por el rudo bisturí
del obelisco. Mago yo, feliz
de mi alquimia de dos mundos;
tendidas mis dos alas ciudadanas,
y por si el campo, plegadas
mis dos alas campesinas.
Safe Creative: 1510035349641
Última edición: