noskrad
Poeta asiduo al portal
Jugando a las escondidas,
traspasando como nunca en sus vidas,
escuchando el suave sonido de sus risas,
contando hasta diez deprisa.
¿Cuál es el mejor escondite?
No hay espacio entre tanta gente,
el lugar perfecto,
junto al cadáver más viejo.
Bajo la sabana blanca,
como un muerto más pasa,
la búsqueda termina,
pero tú sigues ahí escondida.
Se escucha un fuerte golpe,
todo se oscurece, aunque no te importe,
cuando quieres salir,
una puerta de acero no te da oportunidad para vivir.
Gritando, llorando, mientras el aire va escaseando,
el sueño te va atrapando,
sin fuerzas ni para recordar,
cuantas veces jugamos en ese lugar.
Pasan las horas, las llamadas,
las desgracias no llegan solas…
Tú madre desesperada no soporta más,
no te encuentra a ti, sino a su propio fin.
Ahora sin saberlo…
Tú familia es sólo un vago recuerdo,
todavía encerrada en ese ataúd de acero,
degustando el fino sabor de morir a paso lento.
Eran tres, ahora quedan dos,
a tu hermana sólo le queda el dolor,
por lo que piensa en saciar rápido ese sopor,
pone en equilibrio su futuro en lo más alto de ese gran muro.
Eran tres, ahora sólo quedas tú,
confinada al olvido, portando ninguna cruz…
Tú vida fue un juego,
siempre huyendo de los retos.
Tanta incompetencia,
puso muchas vidas en competencia,
para que ninguna saliera ilesa,
para que crecieras y murieras…En la tumba de la inconciencia.
2008
traspasando como nunca en sus vidas,
escuchando el suave sonido de sus risas,
contando hasta diez deprisa.
¿Cuál es el mejor escondite?
No hay espacio entre tanta gente,
el lugar perfecto,
junto al cadáver más viejo.
Bajo la sabana blanca,
como un muerto más pasa,
la búsqueda termina,
pero tú sigues ahí escondida.
Se escucha un fuerte golpe,
todo se oscurece, aunque no te importe,
cuando quieres salir,
una puerta de acero no te da oportunidad para vivir.
Gritando, llorando, mientras el aire va escaseando,
el sueño te va atrapando,
sin fuerzas ni para recordar,
cuantas veces jugamos en ese lugar.
Pasan las horas, las llamadas,
las desgracias no llegan solas…
Tú madre desesperada no soporta más,
no te encuentra a ti, sino a su propio fin.
Ahora sin saberlo…
Tú familia es sólo un vago recuerdo,
todavía encerrada en ese ataúd de acero,
degustando el fino sabor de morir a paso lento.
Eran tres, ahora quedan dos,
a tu hermana sólo le queda el dolor,
por lo que piensa en saciar rápido ese sopor,
pone en equilibrio su futuro en lo más alto de ese gran muro.
Eran tres, ahora sólo quedas tú,
confinada al olvido, portando ninguna cruz…
Tú vida fue un juego,
siempre huyendo de los retos.
Tanta incompetencia,
puso muchas vidas en competencia,
para que ninguna saliera ilesa,
para que crecieras y murieras…En la tumba de la inconciencia.
2008
Última edición: