David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Son tus ojos dos luces en la bruma,
cada cual con su llama por pupila,
una mirada que mi ser vigila,
ojos de Venus que nació en la espuma.
Quisiera describirlos con la pluma
pero mi mente no los asimila,
la luz que en tu mirada se destila
en esta niebla de estupor se esfuma.
Mi causa, mi razón, mi cautiverio,
que son todo esos ojos en mi vida,
y a la vez que dolor, reportan calma.
Dos ojos que recogen un misterio,
dos ojos, para mí, las dos heridas
donde me adentro al fondo de tu alma.
cada cual con su llama por pupila,
una mirada que mi ser vigila,
ojos de Venus que nació en la espuma.
Quisiera describirlos con la pluma
pero mi mente no los asimila,
la luz que en tu mirada se destila
en esta niebla de estupor se esfuma.
Mi causa, mi razón, mi cautiverio,
que son todo esos ojos en mi vida,
y a la vez que dolor, reportan calma.
Dos ojos que recogen un misterio,
dos ojos, para mí, las dos heridas
donde me adentro al fondo de tu alma.