iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vuelve la trampa del agujero negro abierto entre los brazos,
justo en medio del pecho.
Vuelve a ser un paradigma filosófico existencialista
sin ningún sentido aparente.
Todo se basa en una experiencia traumática de la niñez
y un montón de idioteces freudianas.
¿Cómo se ha creído en los psicólogos y los psiquiatras,
en los médicos y sacerdotes?
todo lo curan con comer algo, o dejar de comerlo,
o rezar a las once mil vírgenes por la sanación
de nuestra alma.
Y todo vuelve a ser lo mismo, pero al revés.
Meditar, reflexionar. La constricción y el arrepentimiento.
Las pastillas diarias. El ayuno.
La oración de todos los misterios del rosario.
Purificación del cuerpo y la mente. Comer sano.
Pagar las cuentas a tiempo. Dormirse temprano.
El ejercicio. Beber agua.
Recitarse el credo. Ir a misa los domingos.
Las pastillas diarias. La constricción. La culpa.
El arrepentimiento.
Toda la dosis repetida continuamente
hasta joderse las malditas ganas de andar bailando con el diablo
y olvidarte del deseo de morir y correr al infierno,
de que tienes toda la intención de no hacerle caso a ningún hijo de puta
interesado en salvarte de la condenación eterna,
o de la locura
por que tienes esa insana fascinación con el dolor y el tormento,
que te gusta no dormir, y llorar, y pensar cosas macabras.
Que un poco más de abuso infantil y te obligaban a ser
asesino serial o prostituta,.
Pero revisas la cuenta y te salta
que ya te endeudaron con la mafia italiana de la cruz al cuello,
que debes millón y medio de horas pecadoras que ni sabes
de por qué les importa o cómo lo notaron,
pero las debes y se las cobran al siguiente en la fila
así que mejor rezas, y comulgas.
Las pastillas diarias. El acto de constricción y arrepentimiento.
El ejercicio. El ayuno. El credo…
justo en medio del pecho.
Vuelve a ser un paradigma filosófico existencialista
sin ningún sentido aparente.
Todo se basa en una experiencia traumática de la niñez
y un montón de idioteces freudianas.
¿Cómo se ha creído en los psicólogos y los psiquiatras,
en los médicos y sacerdotes?
todo lo curan con comer algo, o dejar de comerlo,
o rezar a las once mil vírgenes por la sanación
de nuestra alma.
Y todo vuelve a ser lo mismo, pero al revés.
Meditar, reflexionar. La constricción y el arrepentimiento.
Las pastillas diarias. El ayuno.
La oración de todos los misterios del rosario.
Purificación del cuerpo y la mente. Comer sano.
Pagar las cuentas a tiempo. Dormirse temprano.
El ejercicio. Beber agua.
Recitarse el credo. Ir a misa los domingos.
Las pastillas diarias. La constricción. La culpa.
El arrepentimiento.
Toda la dosis repetida continuamente
hasta joderse las malditas ganas de andar bailando con el diablo
y olvidarte del deseo de morir y correr al infierno,
de que tienes toda la intención de no hacerle caso a ningún hijo de puta
interesado en salvarte de la condenación eterna,
o de la locura
por que tienes esa insana fascinación con el dolor y el tormento,
que te gusta no dormir, y llorar, y pensar cosas macabras.
Que un poco más de abuso infantil y te obligaban a ser
asesino serial o prostituta,.
Pero revisas la cuenta y te salta
que ya te endeudaron con la mafia italiana de la cruz al cuello,
que debes millón y medio de horas pecadoras que ni sabes
de por qué les importa o cómo lo notaron,
pero las debes y se las cobran al siguiente en la fila
así que mejor rezas, y comulgas.
Las pastillas diarias. El acto de constricción y arrepentimiento.
El ejercicio. El ayuno. El credo…
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