Dos piececitos descalzos (Romance)

Dos piececitos descalzos
se asoman por la enramada
con sus deditos de trigo
y sus uñitas de nácar;
son piececitos de niña
cargando en edad temprana
un cuerpito atribulado
y un alma, ¡por Dios!, un alma
que se abre paso a la vida
con el hambre por aljaba,
con la cruz de la pobreza
haciendo peso en su espalda
y la orfandad prematura
en su carita pintada.

Dos piececitos descalzos
han de soportar la carga
de un cuerpito titubeante
que sin consuelo se afana
a seguir las callejuelas
que lo conduzcan al alba,
aún cuando deba franquear
estiercol, fango y cizaña,
montarrascales brumosos
y veredas empedradas.

Yo la incito desde el cielo
virginal de sus entrañas
a que persiga el destino
que le depara el mañana
porque ha de ser esa niña,
la de uñitas nacaradas,
la que me dé de su pecho,
la que yo le diga: ¡mama!

Gran sensibilidad en esta niña que es un angelito.
Gracias por compartir.
Saludos.
 
Gran sensibilidad en esta niña que es un angelito.
Gracias por compartir.
Saludos.
Poetisa, muchas gracias por tu visita y la generosidad de tu comentario. Aprovecho para darte la más cordial bienvenida a este portal, te brindo mi amistad y espero que mantengamos el intercambio de nuestros sentires poéticos.
Un gran abrazo
MANUEL
 
Dos piececitos descalzos
se asoman por la enramada
con sus deditos de trigo
y sus uñitas de nácar;
son piececitos de niña
cargando en edad temprana
un cuerpito atribulado
y un alma, ¡por Dios!, un alma
que se abre paso a la vida
con el hambre por aljaba,
con la cruz de la pobreza
haciendo peso en su espalda
y la orfandad prematura
en su carita pintada.

Dos piececitos descalzos
han de soportar la carga
de un cuerpito titubeante
que sin consuelo se afana
a seguir las callejuelas
que lo conduzcan al alba,
aún cuando deba franquear
estiercol, fango y cizaña,
montarrascales brumosos
y veredas empedradas.

Yo la incito desde el cielo
virginal de sus entrañas
a que persiga el destino
que le depara el mañana
porque ha de ser esa niña,
la de uñitas nacaradas,
la que me dé de su pecho,
la que yo le diga: ¡mama!


Bellisimo poema, sobre todo por el tema que toca, que te hermana con aquellos poetas que le cantan a los desposidos del mundo. Tu poema conmovió por recordarme las esperanzas de la juventud, ahora ya frustradas ante el rumbo al que se encamina el mundo. Un saludo cordial.
 
Bellisimo poema, sobre todo por el tema que toca, que te hermana con aquellos poetas que le cantan a los desposidos del mundo. Tu poema conmovió por recordarme las esperanzas de la juventud, ahora ya frustradas ante el rumbo al que se encamina el mundo. Un saludo cordial.
Agradecido por tu visita hermano y por la gentileza de tu comentario. Me congratula saberte adherido a la causa por los desposeidos de la tierra.
Un gran abrazo.
MANUEL
 

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