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Dos sonetos al Padre José Luis

lesmo

Poeta veterano en el portal

Al Padre José Luis, sacerdote y maestro de coro
en el Monasterio de Silos. A su recuerdo. Q.E.P.D.

I


La secuoya gigante de Silos


Vigilante del claustro en su frontera,
fraterno del cipres en la aventura,
crecer te ví admirable en estatura
sobre un manto de verde enredadera.

Se aceleró mi alma con sincera
piedad al verse al fin en la clausura
y al atisbar su senda en esa altura
sin peso parecía más ligera.

Me envolví con los cantos gregorianos
al lado del ciprés, y ambos hermanos
como salmodias fuisteis de altos vuelos,

y ejemplos de paciencia y de sigilos:
¡Oh secuoya, oh ciprés que en esos cielos
soñando vais la libertad en Silos!

II

Morir de mansedumbre
(Diálogo con el Señor)


Aquel adolescente que tuviera
en esa corta edad las ansiedades
de navegar por tus inmensidades,
te entregaba su vida toda entera.

Y no encontró mejor en su sincera
piedad que ir a buscarte en tus ciudades
interiores, sin ruido y vanidades,
andando en tu celeste carretera.

Le mostraste en la piedra su camino
y honrado del vestir benedictino,
oraba y laboraba sin descanso.

Maestro fue del coro y todavía
fue más fuerte al alzarte cada día
hasta que se murió de fiel y manso.

Salva Glez. Moles
26 de agosto, 2021.
 

Al Padre José Luis, sacerdote y maestro de coro
en el Monasterio de Silos. A su recuerdo. Q.E.P.D.

I


La secuoya gigante de Silos


Vigilante del claustro en su frontera,
fraterno del cipres en la aventura,
crecer te ví admirable en estatura
sobre un manto de verde enredadera.

Se aceleró mi alma con sincera
piedad al verse al fin en la clausura
y al atisbar su senda en esa altura
sin peso parecía más ligera.

Me envolví con los cantos gregorianos
al lado del ciprés, y ambos hermanos
como salmodias fuisteis de altos vuelos,

y ejemplos de paciencia y de sigilos:
¡Oh secuoya, oh ciprés que en esos cielos
soñando vais la libertad en Silos!

II

Morir de mansedumbre
(Diálogo con el Señor)


Aquel adolescente que tuviera
en esa corta edad las ansiedades
de navegar por tus inmensidades,
te entregaba su vida toda entera.

Y no encontró mejor en su sincera
piedad que ir a buscarte en tus ciudades
interiores, sin ruido y vanidades,
andando en tu celeste carretera.

Le mostraste en la piedra su camino
y honrado del vestir benedictino,
oraba y laboraba sin descanso.

Maestro fue del coro y todavía
fue más fuerte al alzarte cada día
hasta que se murió de fiel y manso.

Salva Glez. Moles
26 de agosto, 2021.
Es un bello homenaje.
Un abrazo, Salvador.
 

Al Padre José Luis, sacerdote y maestro de coro
en el Monasterio de Silos. A su recuerdo. Q.E.P.D.

I


La secuoya gigante de Silos


Vigilante del claustro en su frontera,
fraterno del cipres en la aventura,
crecer te ví admirable en estatura
sobre un manto de verde enredadera.

Se aceleró mi alma con sincera
piedad al verse al fin en la clausura
y al atisbar su senda en esa altura
sin peso parecía más ligera.

Me envolví con los cantos gregorianos
al lado del ciprés, y ambos hermanos
como salmodias fuisteis de altos vuelos,

y ejemplos de paciencia y de sigilos:
¡Oh secuoya, oh ciprés que en esos cielos
soñando vais la libertad en Silos!

II

Morir de mansedumbre
(Diálogo con el Señor)


Aquel adolescente que tuviera
en esa corta edad las ansiedades
de navegar por tus inmensidades,
te entregaba su vida toda entera.

Y no encontró mejor en su sincera
piedad que ir a buscarte en tus ciudades
interiores, sin ruido y vanidades,
andando en tu celeste carretera.

Le mostraste en la piedra su camino
y honrado del vestir benedictino,
oraba y laboraba sin descanso.

Maestro fue del coro y todavía
fue más fuerte al alzarte cada día
hasta que se murió de fiel y manso.

Salva Glez. Moles
26 de agosto, 2021.
Dos preciosos y excelentes sonetos. Todo un deleite de lectura. Te echaba de menos un abrazo con todo mi afecto.
Miguel
 

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