BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquí, en este pedestal inmenso,
edifiqué un reino de espuma y tergiversación
verbales. Un universo mineral excluido
de las sucesivas galaxias. De mi mano,
ampulosa y sucia, descendían estrellas
vencidas y arterias obstruidas. En lo rosáceo
del día, amplias marcas de leves huellas,
buscaban el pretérito incansablemente.
Tan tenazmente, que hirieron la roca madre,
lastimando el cuerpo que sostenía las nubes
y la ceniza dispersas. Sobre este universo,
de escobas incendiadas, un árbol reseco
quedó en suspenso, el árbol, con su rama
sólida anclada a la tierra, daba frutas todavía,
zumos bestiales de las entrañas perforadas.
Y yo seguí creciendo, en este eterno mar de
astillas enfrentadas. Uñas que el sol dispuso
sobre el camino, inquieto de titubeos y rosas.
©
edifiqué un reino de espuma y tergiversación
verbales. Un universo mineral excluido
de las sucesivas galaxias. De mi mano,
ampulosa y sucia, descendían estrellas
vencidas y arterias obstruidas. En lo rosáceo
del día, amplias marcas de leves huellas,
buscaban el pretérito incansablemente.
Tan tenazmente, que hirieron la roca madre,
lastimando el cuerpo que sostenía las nubes
y la ceniza dispersas. Sobre este universo,
de escobas incendiadas, un árbol reseco
quedó en suspenso, el árbol, con su rama
sólida anclada a la tierra, daba frutas todavía,
zumos bestiales de las entrañas perforadas.
Y yo seguí creciendo, en este eterno mar de
astillas enfrentadas. Uñas que el sol dispuso
sobre el camino, inquieto de titubeos y rosas.
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