TARDE GRIS
Poeta que considera el portal su segunda casa
DOSIFICAR
Si bien he permitido que el dolor sea mi corona
hoy debo sacudir de mis armarios esos polvos,
dosificar el alzado dolor entre las horas
y suturar en el silencio del recuerdo aquél escombro.
No esconderé por los oscuros pasillos del alma
aquella fuerza que tenía antes de tu huella,
ha de volver mientras refleje en mi ventana
imaginando un cielo blanco que me entienda.
Cada sendero nos presenta nuevos rumbos
dejando atrás viejos caminos que pesaron,
hay tal maldad en esos rostros iracundos
(claras sonrisas del infierno en el humano)
al ocultar un gran costal con sus pecados.
Dosificando las tristezas al abrigo
de cada día donde el andar es aventura,
el sabio sol con sus figuras de cariño
la tarde aquieta cuando aleja su fiel bruma.
Si bien he permitido que el dolor sea mi corona
hoy debo sacudir de mis armarios esos polvos,
dosificar el alzado dolor entre las horas
y suturar en el silencio del recuerdo aquél escombro.
No esconderé por los oscuros pasillos del alma
aquella fuerza que tenía antes de tu huella,
ha de volver mientras refleje en mi ventana
imaginando un cielo blanco que me entienda.
Cada sendero nos presenta nuevos rumbos
dejando atrás viejos caminos que pesaron,
hay tal maldad en esos rostros iracundos
(claras sonrisas del infierno en el humano)
al ocultar un gran costal con sus pecados.
Dosificando las tristezas al abrigo
de cada día donde el andar es aventura,
el sabio sol con sus figuras de cariño
la tarde aquieta cuando aleja su fiel bruma.