La Sexorcisto
Lluna V. L.
El mundo rural tiene algo especial
que se te cuela por dentro de los huesos
una influencia muy específica
que quizás te hace más sensible a la percepción
ya que los sentidos se transforman
las sensaciones se hacen más fuertes
desde pequeña he pasado muchos veranos felices
en un pequeño pueblo manchego de casas de cal blanca
el intenso olor a rebaño de ovejas
mezclado con el aire de los cerros pedregosos
y del campo polvoriento
es una esencia que llego a ver hoy en día
como un caleidoscopio rojo bermejo combinado con amarillo
hubo una época en la que yo era más mayor
vestía con estética gótica
y
estaba muy pálida
cuando paseaba por las callejas
o
iba a comprar a alguna tiendecita
era foco de atención de la chavalería
una vampiresa deambulado por el pueblo
gente mayor que sacaba sus sillas fuera de la casa
para charlar distendidamente en la calle
cuando pasaba por su lado
me preguntaban con su acento albaceteño: ¿Ande vas? ¡Guacha!
yo les contestaba con una sonrisa: ¡Por ahí!
¿Eres la nieta de la Lola?
Sí.
Qué mayor te has hecho y qué moderna vas.
¡Ten cuidado con el Sol!: me advertían a modo de guasa
¡Lo tendré!: les respondía
Y la verdad que la solanera que podía hacer el mes de Agosto
podía ser muy inclemente si sobre todo estabas en el campo
ya que eran casi todo tierras llanas de cultivo de grano con poco árboles
y
hasta la misma sombra huía a latigazos de aquel calor que era fuego
que se te cuela por dentro de los huesos
una influencia muy específica
que quizás te hace más sensible a la percepción
ya que los sentidos se transforman
las sensaciones se hacen más fuertes
desde pequeña he pasado muchos veranos felices
en un pequeño pueblo manchego de casas de cal blanca
el intenso olor a rebaño de ovejas
mezclado con el aire de los cerros pedregosos
y del campo polvoriento
es una esencia que llego a ver hoy en día
como un caleidoscopio rojo bermejo combinado con amarillo
hubo una época en la que yo era más mayor
vestía con estética gótica
y
estaba muy pálida
cuando paseaba por las callejas
o
iba a comprar a alguna tiendecita
era foco de atención de la chavalería
una vampiresa deambulado por el pueblo
gente mayor que sacaba sus sillas fuera de la casa
para charlar distendidamente en la calle
cuando pasaba por su lado
me preguntaban con su acento albaceteño: ¿Ande vas? ¡Guacha!
yo les contestaba con una sonrisa: ¡Por ahí!
¿Eres la nieta de la Lola?
Sí.
Qué mayor te has hecho y qué moderna vas.
¡Ten cuidado con el Sol!: me advertían a modo de guasa
¡Lo tendré!: les respondía
Y la verdad que la solanera que podía hacer el mes de Agosto
podía ser muy inclemente si sobre todo estabas en el campo
ya que eran casi todo tierras llanas de cultivo de grano con poco árboles
y
hasta la misma sombra huía a latigazos de aquel calor que era fuego