Duele mi asuencia

Alberto Amaris

Poeta que considera el portal su segunda casa


Duele mi ausencia, desde mi piel a los huesos
al saber que en tristeza por la vida caminas,
saber que en tu boca hay sabor a melancolía
saber que a tus labios ahora faltan mis besos.

De esto solo un culpable, y hoy por ello confieso
culpable de tus ojos, las derramadas lágrimas,
culpable de la falta de paz que tiene tu alma,
culpable de las noches que lloras en silencio.

Duele mi ausencia de ti, cuando a solas presiento
que de mano andas, con soledad por compañía
que en tu hermosa sonrisa haya muerto alegría,
que fui yo el causante, de tu cruel sufrimiento.

Duele la espina que sembrara mi mano en tu huerto,
por mi vil traición con una amante clandestina,
que por entregarme a los placeres de la vida,
di muerte a la ilusión de ser yo, tu único dueño

Duele la ausencia, cuando en mi silencio recuerdo,
de que solo un culpable ha provocado tu herida,
porqué soy el verdugo quien te hizo su víctima,
cometí un gran pecado de lo cual me arrepiento.

No supe valorar tu amor, tampoco ese tiempo
que refugiabas en mi, desde que eras muy niña
porque jugué con tu amor, provoqué tu agonía
ahora duele mi ausencia, sin ti ya estoy muerto.
 
Última edición:
Es un bello Poema lleno de sentimiento y arrepentimiento. Me ha encantado en verdad. Felicidades. Mun saludo cordial.





Duele mi ausencia, desde mi piel a los huesos
al saber que en tristeza por la vida caminas,
saber que en tu boca hay sabor a melancolía
saber que a tus labios ahora faltan mis besos.

De esto solo un culpable, y hoy por ello confieso
culpable de tus ojos, las derramadas lágrimas,
culpable de la falta de paz que tiene tu alma,
culpable de las noches que lloras en silencio.

Duele mi ausencia de ti, cuando a solas presiento
que de mano andas, con soledad por compañía
que en tu hermosa sonrisa haya muerto alegría,
que fui yo el causante, de tu cruel sufrimiento.

Duele la espina que sembrara mi mano en tu huerto,
por mi vil traición con una amante clandestina,
que por entregarme a los placeres de la vida,
di muerte a la ilusión de ser yo, tu único dueño

Duele la ausencia, cuando en mi silencio recuerdo,
de que solo un culpable ha provocado tu herida,
porqué soy el verdugo quien te hizo su víctima,
cometí un gran pecado de lo cual me arrepiento.

No supe valorar tu amor, tampoco ese tiempo
que refugiabas en mi, desde que eras muy niña
porque jugué con tu amor, provoqué tu agonía
ahora duele mi ausencia, sin ti ya estoy muerto.
 
Triste poema,
y mi alma q no entiende de lamentaciones por
hechos pasados dice... apura el paso y sigue adelante,
la huella esta enclavada ahi, y no hay forma de borrarle.
Q tengas excelentes días amigo
 

El arrepentimiento
mi estimado amigo Alberto
vibrando en tu poema, hablando
de que muchas veces el alma
sufre por el daño causado.
Admirables versos. Un abrazo.
 
Dolor en el alma por un arrepentimiento, por no saber o no poder mantener su promesa. Un muy bello, triste y melancolico poema Alberto Amaris. Felicitaciones y saludos poeta
 
Cuando se ama de veras, el alma duele si la "embarraste" es tan fácil errar pero el amor lo puede todo, hasta el perdon!

un gusto pasar a leerte poeta

abracito

ladulcec-zza
 
Entiendo Alberto, consecuencia y dolor, entiendo tu profunda reflexión. Así es la vida pura tentación, que al pasar creemos es la salvación a la rutina, pero quizás porque no sabemos romper la rutina empezando por las pequeñas cosas consecuencia de las grandes. Todos somos vulnerables, todo es vulnerable a romperse si no hay el suficiente tacto. Mira a mí, a veces, en mi huerto, cuando intento poner una rama que me molesta, (por no cortarla) al forzarla se me rompe, y es que nada es como nosotros pensamos que sea, de ahí las rupturas. La vida es un laberinto, que no solo hay que buscar la salida inmediata, sino a veces crear nuevas salidas que supongan no solo palabras sino hechos de los que sentirnos orgullosos. Reparar el barco en plena travesía, bajo el temporal sin cambiarlo por otro tiene más mérito, porque al fin y al cabo tu barco es tu barco, con el que tantas travesías compartiste, pero la vida es muy rápida y con su invisible velocidad nos apabulla a tomar decisiones rápidas. Y has de pensar que en la naturaleza todo es muy lento. Yo mismo aprendí esa lección, pues debo esperar todo un año para deleitarme de cualquier fruto. Y si cometo errores ni eso, jejejeje.
Y ni te cuento del peligro que corre el huerto de nuestra cabeza con la cantidad de insectos y pájaros que le rondan, jejeje...
Bueno amigo esto parece una carta, pero es mi forma de invitarte a un cafetito.
Que sepas que me alegro de saber de ti. Besos al sol y a la luna hermosos vuestros.
Sea alegre paz en tu alma.
Vidal
 

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