Lightyear
Poeta fiel al portal
Aquellas ansias locas de adentrarse en el mar,
de alzar las manos y tocar el cielo,
de correr y correr más, y seguir corriendo
¿para huir? ¿para encontrar?,
de sumergirme en sueños artificiales,
el irreprimible deseo de ser todo o no ser nada.
Aquellos veinte años
inmersos en la más silenciosa de las tormentas,
en libros que nunca leí,
en palabras que no pronuncié,
en pensamientos que nadie expresó
pero que estaban impresos
en cada una de nuestras mentes
que maquinaban futuro.
Quince cerebros que nunca dejaron de ser paralelos,
una bofetada que no llegaron a darme,
un ramo de flores que fue un desafío.
Y al acabar los veinte...ventiuno, ventidós y un corto etc.
Hoy, lejos del pasado, sobrevolando el presente,
esperando sin prisa el futuro,
pienso en el ruidoso silencio de una noche,
en tu mirada fuerte, extraña,
en ese mañana que podría ser
y nunca será;
en el camino que se tuerce,
en las olas del mar encabritadas,
en una hoja de papel escrita en rojo,
en mi garganta estrangulada por manos extrañas,
en las horas que se revuelcan en un insomnio estúpido,
en angustia, en impotencia, en soledad...
Y de pronto se recuerda algo,
o algo hace recordar,
y los ojos se inundan de lágrimas secas,
y una sonrisa curva los labios.
Pero es sólo un instante perdido,
y el hoy se convierte en ayer,
el mañana en hoy...
y duele la ternura,
duele el dolor,
y cuando no duele nada...
también duele.