Gabi27
Poeta recién llegado
¿Qué se hace con tantas cicatrices en el corazón?
Una vez más nos equivocamos. Una vez más emparchamos con curitas al corazón para que la herida no sangre tanto.
Una vez más se parte el alma, y duele, ¡Si que duele!
Arriesgar duele, equivocarse duele, las palabras duelen, el desamor duele. sentir duele, la desilusión duele... Todo duele, hasta respirar a veces duele.
Duele el tiempo, cada herida que va sanando duele. Cada lagrima duele, son como puñales atravesando la herida una y otra vez. Duele la soledad, la espera eterna duele.
Hasta reír duele. Querer tanto y dar tanto duele (y en realidad lo que duele es que no sea reciproco, porque es tan hermoso querer).
Duele la vida y el alma. ¡El alma como duele!
¿Cómo se curan esas heridas? ¿Cómo seguimos con el dolor? Porque aunque se cure la herida, quedan cicatrices, y el recuerdo se vuelve inevitable, y si, duele.
Y ahí estamos enfrentándonos a la parte más difícil, cara a cara con el dolor. Parándonos frente al espejo, secándonos las lagrimas, pintándole una sonrisa al dolor y diciéndonos, ¡Hay que seguir!
Y ahí vamos otra vez, nos hacemos fuertes aunque estemos rotos por dentro, y salimos al mundo con nuestra mejor sonrisa, fingiendo que todo va bien.
Una vez más nos equivocamos. Una vez más emparchamos con curitas al corazón para que la herida no sangre tanto.
Una vez más se parte el alma, y duele, ¡Si que duele!
Arriesgar duele, equivocarse duele, las palabras duelen, el desamor duele. sentir duele, la desilusión duele... Todo duele, hasta respirar a veces duele.
Duele el tiempo, cada herida que va sanando duele. Cada lagrima duele, son como puñales atravesando la herida una y otra vez. Duele la soledad, la espera eterna duele.
Hasta reír duele. Querer tanto y dar tanto duele (y en realidad lo que duele es que no sea reciproco, porque es tan hermoso querer).
Duele la vida y el alma. ¡El alma como duele!
¿Cómo se curan esas heridas? ¿Cómo seguimos con el dolor? Porque aunque se cure la herida, quedan cicatrices, y el recuerdo se vuelve inevitable, y si, duele.
Y ahí estamos enfrentándonos a la parte más difícil, cara a cara con el dolor. Parándonos frente al espejo, secándonos las lagrimas, pintándole una sonrisa al dolor y diciéndonos, ¡Hay que seguir!
Y ahí vamos otra vez, nos hacemos fuertes aunque estemos rotos por dentro, y salimos al mundo con nuestra mejor sonrisa, fingiendo que todo va bien.