Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Aquí, metidas dentro del soneto,
se quedan las canciones del Gorrión,
que son humildes restos de pasión,
del ritmo duro del primer cuarteto.
Aquí, dormidas sobre mi folleto,
dejé, -tal vez en última ración-
ejemplos de cantares sin guión,
que ya terminan el segundo reto.
Terceto... ¡vaya lucha de titanes!
Mi canto se transforma con martirio,
en golpes de teclado más patanes.
Acabo ya, cansado del delirio,
y quiera Dios entiendan mis desmanes,
aquéllos que leyeran tanto cirio.
se quedan las canciones del Gorrión,
que son humildes restos de pasión,
del ritmo duro del primer cuarteto.
Aquí, dormidas sobre mi folleto,
dejé, -tal vez en última ración-
ejemplos de cantares sin guión,
que ya terminan el segundo reto.
Terceto... ¡vaya lucha de titanes!
Mi canto se transforma con martirio,
en golpes de teclado más patanes.
Acabo ya, cansado del delirio,
y quiera Dios entiendan mis desmanes,
aquéllos que leyeran tanto cirio.