En el corazon de la Luna
Poeta adicto al portal
Dueña de la noche
Sin darse cuenta del abismo
que frente a ella se atraviesa,
en lo oscuro, como la noche
se encierra.
Citando de las sabanas
el pasado que describe
cada uno de los sueños
y vivencias de esa edad.
Y surca en el vestido,
ese de la última noche
en la que sus piernas decidieron el descanso,
su pelvis el reposo y su lengua travesura.
A tanto sacrificio
que al gozo puso a juicio,
susurran unas cuantas monedas bajo su almohada.
Si, a la sombra de un suspiro,
un aquejo enrojecido
que a flotar puso el destino.
Dueña de las horas...
De tan eternas madrugadas
carentes de agonía
y de orgías desatadas
donde al final acaba siendo ella...
La dueña de la noche.
-Ime-
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