Ana María Giordano
Poeta que no puede vivir sin el portal

Dueño de siempre, corazón alado
(Soneto sáfico puro)
He navegado por tu suave río
donde las aguas reflejaban cielos;
Manda mi sangre manantial de anhelos,
brotes del alma que le da tu brío.
Puedo encontrarlos por saberte mío,
busco la senda derribando hielos;
bajan mis lágrimas por esos suelos,
¡quiero tus besos de sabor estío!
Hombre que dices sin pensar locuras,
¡nunca me niegues la razón que he dado!
Muero de ganas por gozar ternuras...
¡Toca mi piel con tu pasión amado!,
doy mil caricias milagrosas, puras,
¡dueño de siempre, corazón alado!
Ana María Di Bert Giordano
