Y
Yaiza
Invitado
Y si me atrevo y le digo que lo quiero
y con cautela me acerco a su regazo,
ya estando cerca le robo un abrazo
y sin pensarlo a su cuerpo me adhiero.
Y si acaricio su rostro con mis manos
y tiernamente lo beso en las mejillas
si lo permite recorreré sus llanos
hasta causarle temblor en sus rodillas.
Y si mi boca en la suya se hace una
y dulcemente provoca un mar de besos,
podría pasar que renazcan los excesos
y que sigamos hasta que clarear la luna.
Y si al hacer esa locura él me rechaza
da un paso atrás y exclama: ¿Qué sucede?
Las manecillas del reloj va y retrasa
y con total indiferencia a nada accede.