Como la ansiada lluvia apareciste
en mi sueño y la brisa de tu aliento
perfumaba la sombra del lamento
donde la llama del amor no existe.
Sé que fue un sueño pero tú volviste
y por ser sueño, por temor ya siento
alma sin pulso y voz de sufrimiento
para la carne en pena que persiste.
Es el amor un dulce anhelo herido,
tierno cantar que en mis entrañas guardo,
brisa suave aireando tu hermosura...
que a lo que yo sintiera y tú sentido,
huella de rosa y no de espino cardo
blanca como la nieve fresca y pura.
Luis
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