AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
Dulce paz
Ya no tiembla más el bosque de oro
se apagaron los diálogos centáuricos
y las ninfas huyeron de los arroyos,
claros y llenos de genes diversos;
los sátiros esterilizados, lloran,
extinguiéndose a falta de himeneo
y numen; languidecen las náyades,
ya no corretean, ni convidan
a las bacanales y orgías que permitían
las vestes y Diana, cuando sonreía
Baco sin vino ni sombras se desvanece,
ante los ríos podridos, fúnebres, que escupen
el anatema humano, pérfido y sin nombre
y el numen azul de los rapsodas, se pierde.
Esa inspiración que otrora cantaba junto
a Filomela, vestales canciones,
como producto de la dulce armonía natural,
bendita por Dios, se ha perdido en el tiempo
Ya no tiembla más el bosque de jade,
Pan sepultó su instrumento celestial
y nunca más hubo música en la flora divina.
Quirón murió de sed, Amico de tristeza,
Grineo recibió una bala perdida en la frente,
Lícidas se envenenó, con aguas infectadas,
a Medón lo aplastó un árbol
cortado por una sierra moderna
y Arneo se suicidó, deprimido por la muerte
de Caumanes, quien ingirió accidentalmente
un químico esparcido en el bosque
para desarrollar la industria maderera.
Los demás centauros huyeron sin rumbo;
olvidando el caos, que los humanos
sembraron en la tierra, por acumular
riquezas, que no sirven en la muerte
Augus
Ya no tiembla más el bosque de oro
se apagaron los diálogos centáuricos
y las ninfas huyeron de los arroyos,
claros y llenos de genes diversos;
los sátiros esterilizados, lloran,
extinguiéndose a falta de himeneo
y numen; languidecen las náyades,
ya no corretean, ni convidan
a las bacanales y orgías que permitían
las vestes y Diana, cuando sonreía
Baco sin vino ni sombras se desvanece,
ante los ríos podridos, fúnebres, que escupen
el anatema humano, pérfido y sin nombre
y el numen azul de los rapsodas, se pierde.
Esa inspiración que otrora cantaba junto
a Filomela, vestales canciones,
como producto de la dulce armonía natural,
bendita por Dios, se ha perdido en el tiempo
Ya no tiembla más el bosque de jade,
Pan sepultó su instrumento celestial
y nunca más hubo música en la flora divina.
Quirón murió de sed, Amico de tristeza,
Grineo recibió una bala perdida en la frente,
Lícidas se envenenó, con aguas infectadas,
a Medón lo aplastó un árbol
cortado por una sierra moderna
y Arneo se suicidó, deprimido por la muerte
de Caumanes, quien ingirió accidentalmente
un químico esparcido en el bosque
para desarrollar la industria maderera.
Los demás centauros huyeron sin rumbo;
olvidando el caos, que los humanos
sembraron en la tierra, por acumular
riquezas, que no sirven en la muerte
Augus