atando letras.
Poeta asiduo al portal
Te recuerdo Dulcinea
con la sonrisa en los labios:
tus ojos azul de cielo
y la mirada decidida
en medio de la odisea.
Siempre vestida de blanco
como novia desposada,
más, con la boca callada
entre ruinas y quebrantos.
Tu cuerpo subdividido
para mejor controlarte:
espías por todas partes
mirando tus movimientos
y la mente en el olvido.
Me casé con tu hermosura
desde que llegué a este mundo:
vives presente en el alma
con gran dosis de ternura.
No importa que un desgraciado
quiera en mi ausencia vejarte:
Sabes que eres para mi
el tesoro más sagrado.
Aunque me lleguen noticias
de que tu cuerpo ha cambiado:
unos dicen: "se ha engordado":
otros dicen: "no es la misma",
para mi siempre serás
la diosa que allá he dejado.
¡Cuídame tu corazón!
¡Cuídame tus sentimientos!
¡No dejes morir tu sol,
para que cuando regrese
vayamos al malecón
y con gran pasión te bese!
con la sonrisa en los labios:
tus ojos azul de cielo
y la mirada decidida
en medio de la odisea.
Siempre vestida de blanco
como novia desposada,
más, con la boca callada
entre ruinas y quebrantos.
Tu cuerpo subdividido
para mejor controlarte:
espías por todas partes
mirando tus movimientos
y la mente en el olvido.
Me casé con tu hermosura
desde que llegué a este mundo:
vives presente en el alma
con gran dosis de ternura.
No importa que un desgraciado
quiera en mi ausencia vejarte:
Sabes que eres para mi
el tesoro más sagrado.
Aunque me lleguen noticias
de que tu cuerpo ha cambiado:
unos dicen: "se ha engordado":
otros dicen: "no es la misma",
para mi siempre serás
la diosa que allá he dejado.
¡Cuídame tu corazón!
¡Cuídame tus sentimientos!
¡No dejes morir tu sol,
para que cuando regrese
vayamos al malecón
y con gran pasión te bese!