LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
DUNAS DE CRISTALES RASGADOS
Legítimas lágrimas en la soledad
timbres de secretos flotantes
para ver que la brisa es esbeltez
de gruñidos con bailarinas que se apoyan
en el aterrizaje de mis cuatro paredes.
No tengo más…
Me pierdo entre los sentidos perturbados
y dilato el reojo de bolsillos que son ojos
de una travesía secreta con risas despiertas
en el desierto aliviado del pápiro rasgado.
El reloj del mundo pasea indómito,
débiles huellas de vértigos temblorosos
desde que las transparencias acompasadas
son arados de semillas besadas y fugaces,
destino de manos para el tranquilo paseo
entre las dunas regaladas por temblores.
Pero con risa de payaso me metamorfoseo,
sigo siendo seducción de besos masticados
pues los refugios de vidrio son ignición
entre la redada de esa ventanita del alma
perfecta para palidecer prestando su humo.
Es el juego…
Te mueves y las manos son cigarras
queriendo ser cautivas de un único giro,
el de los atardeceres que se apresuran
en los detalles del alma con ola de barrio.
Y en el cuerpo desnudo hay solo eso,
la vulnerabilidad de un exquisito lamento;
sin embargo cuando cierro los ojos
una curiosidad esconde a los manuscritos
de un alma que sueña y habla a las esquinas,
mientras la habitación se remueve despierta.
* * * * * * *
timbres de secretos flotantes
para ver que la brisa es esbeltez
de gruñidos con bailarinas que se apoyan
en el aterrizaje de mis cuatro paredes.
No tengo más…
Me pierdo entre los sentidos perturbados
y dilato el reojo de bolsillos que son ojos
de una travesía secreta con risas despiertas
en el desierto aliviado del pápiro rasgado.
El reloj del mundo pasea indómito,
débiles huellas de vértigos temblorosos
desde que las transparencias acompasadas
son arados de semillas besadas y fugaces,
destino de manos para el tranquilo paseo
entre las dunas regaladas por temblores.
Pero con risa de payaso me metamorfoseo,
sigo siendo seducción de besos masticados
pues los refugios de vidrio son ignición
entre la redada de esa ventanita del alma
perfecta para palidecer prestando su humo.
Es el juego…
Te mueves y las manos son cigarras
queriendo ser cautivas de un único giro,
el de los atardeceres que se apresuran
en los detalles del alma con ola de barrio.
Y en el cuerpo desnudo hay solo eso,
la vulnerabilidad de un exquisito lamento;
sin embargo cuando cierro los ojos
una curiosidad esconde a los manuscritos
de un alma que sueña y habla a las esquinas,
mientras la habitación se remueve despierta.
* * * * * * *
(luzyabsenta)
No tener más que el gélido juego de un aliento que se consume entre
los filos de esa escarcha fugitiva. Inercia de una estación de cristales.
No tener más que el gélido juego de un aliento que se consume entre
los filos de esa escarcha fugitiva. Inercia de una estación de cristales.
Última edición: