Lírico.
Exp..
E. III
Me llenas los dos ojos con la música
acaso más potente de la tierra,
del cielo y los océanos. Tan breve
palpita, igual que estrellas, la verdad,
y, sin embargo, embarga inmensidades
del corazón su voz. Escucho solo;
ya solo estoy rendido ante ese suave
minuto de otro tiempo atalantado:
si habito realidad, es por tu sueño.
Me llenas los dos ojos con la música
acaso más potente de la tierra,
del cielo y los océanos. Tan breve
palpita, igual que estrellas, la verdad,
y, sin embargo, embarga inmensidades
del corazón su voz. Escucho solo;
ya solo estoy rendido ante ese suave
minuto de otro tiempo atalantado:
si habito realidad, es por tu sueño.