Lírico.
Exp..
E. XXII
Sólo surgen motivos para amarte
zambullida en la luz de madrugada.
Los objetos del mundo te rodean
porque asisten al ritmo de tu estirpe.
Son tus sueños el centro de este octubre,
y sonríen la horas y se olvidan
de ser tiempo, y no existe nada más
que este fervor ligado a tu hermosura:
anegas la memoria con primores.
Sólo surgen motivos para amarte
zambullida en la luz de madrugada.
Los objetos del mundo te rodean
porque asisten al ritmo de tu estirpe.
Son tus sueños el centro de este octubre,
y sonríen la horas y se olvidan
de ser tiempo, y no existe nada más
que este fervor ligado a tu hermosura:
anegas la memoria con primores.
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