Lírico.
Exp..
XXIII
Me has anclado en el mar de tu belleza
y diriges mis pasos ciegamente
en pos de cuatro puntos cardinales
que solo el corazón sabe encontrar.
Igual que un astrolabio de mi alma
o una mágica brújula en el pecho,
me has forjado tu ser en los sentidos
para orientar mi sangre hacia tu voz:
soy siervo en mansedumbre de este amor.
Me has anclado en el mar de tu belleza
y diriges mis pasos ciegamente
en pos de cuatro puntos cardinales
que solo el corazón sabe encontrar.
Igual que un astrolabio de mi alma
o una mágica brújula en el pecho,
me has forjado tu ser en los sentidos
para orientar mi sangre hacia tu voz:
soy siervo en mansedumbre de este amor.
Última edición: