susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
La carretera costera es una cicatriz añadida,
forma parte de ti desde que quisiste subir
por el vuelo de una mosca sobre dos ruedas
dejando atrás las raíces, prefiriendo los tallos
rectos de veloz asfalto horizontal en negro.
A lomos de tu caballo de hierro defiendes
la osadía del independiente sol, que queriendo
ser luna envuelta en nubes rajadas por navaja
de santo, se abre, acuciado por el polvo salvaje,
en estratos sangrantes de cegadores velos.
Máximo gas en puño de cuero gastado en pieles
frías en la lenta madrugada solitaria de por vida,
vuelo de búho vestido de halcón-mirada-de-ángel,
rubicundo querubín quemado en aceite S.A.E. 50,
ideal turquesa detenida en el seno del miedo.
Se introdujo la gasolina sin permiso en las rojas venas
para llegarte hasta el corazón, impregnado de altares
rezados al son de tambores reflejos en lágrimas de ámbar
que recorren las curvas de la lejana autopista.
Ya no hay vuelta atrás en el paso del tiempo.
forma parte de ti desde que quisiste subir
por el vuelo de una mosca sobre dos ruedas
dejando atrás las raíces, prefiriendo los tallos
rectos de veloz asfalto horizontal en negro.
A lomos de tu caballo de hierro defiendes
la osadía del independiente sol, que queriendo
ser luna envuelta en nubes rajadas por navaja
de santo, se abre, acuciado por el polvo salvaje,
en estratos sangrantes de cegadores velos.
Máximo gas en puño de cuero gastado en pieles
frías en la lenta madrugada solitaria de por vida,
vuelo de búho vestido de halcón-mirada-de-ángel,
rubicundo querubín quemado en aceite S.A.E. 50,
ideal turquesa detenida en el seno del miedo.
Se introdujo la gasolina sin permiso en las rojas venas
para llegarte hasta el corazón, impregnado de altares
rezados al son de tambores reflejos en lágrimas de ámbar
que recorren las curvas de la lejana autopista.
Ya no hay vuelta atrás en el paso del tiempo.