Hubo una vez
un hombre que se embriagaba
en los momentos más grandiosos
y, por ende, había más alcohol
que imágenes
en sus recuerdos.
Ese hombre, ahora sobrio,
se pregunta una tarde
qué ganó de aquella época
de copas y resaca.
“Bueno, maldita sea,
no se me ocurre nada,
pero creo que logré
poner una advertencia
de peligro
en el camino
hacia aquel lugar”.
un hombre que se embriagaba
en los momentos más grandiosos
y, por ende, había más alcohol
que imágenes
en sus recuerdos.
Ese hombre, ahora sobrio,
se pregunta una tarde
qué ganó de aquella época
de copas y resaca.
“Bueno, maldita sea,
no se me ocurre nada,
pero creo que logré
poner una advertencia
de peligro
en el camino
hacia aquel lugar”.