Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
El eco... es lo que queda,
cuando el silencio ha tomado la palabra,
cuando los relojes se han rendido
y el tiempo deja de ser un tirano.
En el rincón donde solíamos hablar,
queda la sombra de nuestras risas,
un murmullo apenas,
que se pierde en la bruma de la memoria.
Eco... es lo que queda,
en el susurro de las hojas al caer,
en el rumor distante del mar,
en los pasos olvidados del ayer.
Tus ojos, espejos de otro tiempo,
reflejan historias ya contadas,
fragmentos de un pasado
que se disuelve en cada amanecer.
Eco... es lo que queda,
en el vacío de un abrazo ausente,
en las palabras que no dijimos,
en los sueños que dejamos escapar.
Pero en ese eco, amor mío,
viven nuestros instantes robados,
los besos suspendidos en el aire,
los silencios compartidos.
Porque el eco,
es lo que queda cuando todo se ha ido,
y en él, todavía,
late un latido, un respiro,
una chispa de lo que fuimos.
cuando el silencio ha tomado la palabra,
cuando los relojes se han rendido
y el tiempo deja de ser un tirano.
En el rincón donde solíamos hablar,
queda la sombra de nuestras risas,
un murmullo apenas,
que se pierde en la bruma de la memoria.
Eco... es lo que queda,
en el susurro de las hojas al caer,
en el rumor distante del mar,
en los pasos olvidados del ayer.
Tus ojos, espejos de otro tiempo,
reflejan historias ya contadas,
fragmentos de un pasado
que se disuelve en cada amanecer.
Eco... es lo que queda,
en el vacío de un abrazo ausente,
en las palabras que no dijimos,
en los sueños que dejamos escapar.
Pero en ese eco, amor mío,
viven nuestros instantes robados,
los besos suspendidos en el aire,
los silencios compartidos.
Porque el eco,
es lo que queda cuando todo se ha ido,
y en él, todavía,
late un latido, un respiro,
una chispa de lo que fuimos.