Isidora_Luna
Poeta recién llegado
En este banco desnudo, bajo ramas rotas,
el mundo se vuelve un suspiro sin brújula ni norte,
donde el gris del invierno abraza mis dudas,
masticando mi alma perdida, sin fuego ni soporte.
La soledad no es ausencia, es mi sombra viva,
un peso que aprieta, una herida callada.
Y aunque el viento susurre voces furtivas,
solo escucho el eco de mi alma helada.
El frío me envuelve con latidos lentos,
de un corazón temeroso, herido y distante,
mientras, en esta mortal espera que duele sin ruido,
aspiro el vacío hondo que me consume constante.
No hay palabras que calmen esta herida,
ni luces que ahuyenten la sombra difusa.
Solo queda este silencio que grita,
y el frío que abraza mi voluntad intensa.
Así quedo, sin tiempo ni rumbo,
alma que tiembla en un grito sin voz,
la soledad, mi templo profundo,
donde arde y se rompe este corazón feroz.