ecodelcaos
Poeta recién llegado
Ecos de un amor olvidado
Hoy me atreví por fin a sentarme en nuestro banco,
todavía tenía nuestros nombres grabados.
Es curioso cómo todo estaba igual y, a la vez, tan distinto.
Aquel lugar acogedor
al que solíamos llamar nuestro,
se volvió un asfixiante recordatorio de lo que fuimos.
Ya no queda nada de esa bonita relación,
más que nuestros nombres tallados.
Con el paso del tiempo, nuestro amor se deterioró,
aunque el banco siguiera intacto.
La soledad se coló por sus rendijas
y se impregnó en mi pecho,
incapaz de ignorar aquel asiento vacío.
Solo queda este grabado como testigo,
de que aquello que nos unía se ha desvanecido.
De dos enamorados solo quedó un banco vacío,
donde yace nuestro amor y mi corazón partido.
Eco del caos