Mis manos están cansadas
de escribir cosas que jamás leerás.
Mi lápiz, agotado,
se niega a seguir escribiéndote poemas.
Mi cabeza no deja de pensarte,
mi corazón se sumerge en tristeza,
mi cuerpo se ha vuelto
un cajón viejo y olvidado.
Mi alma llora en silencio,
susurra que ya no puede más con tanto dolor.
Mis pies se niegan a avanzar
si no es junto a ti.
Mi cabello cae como hojas de otoño,
gritando por el roce de tus manos suaves.
Mis ojos han perdido su brillo
y se niegan a ver el mundo igual.
Mi boca, reseca,
como hierba bajo el sol,
mis manos, tercas,
rechazan tocar a alguien más.
Mi frente no acepta
otros labios que no sean los tuyos.
Mis brazos se cierran
a abrazos que no sean los tuyos.
Mi cuerpo,
mi alma,
mi corazón…
están en completo silencio.
Dioris R.
de escribir cosas que jamás leerás.
Mi lápiz, agotado,
se niega a seguir escribiéndote poemas.
Mi cabeza no deja de pensarte,
mi corazón se sumerge en tristeza,
mi cuerpo se ha vuelto
un cajón viejo y olvidado.
Mi alma llora en silencio,
susurra que ya no puede más con tanto dolor.
Mis pies se niegan a avanzar
si no es junto a ti.
Mi cabello cae como hojas de otoño,
gritando por el roce de tus manos suaves.
Mis ojos han perdido su brillo
y se niegan a ver el mundo igual.
Mi boca, reseca,
como hierba bajo el sol,
mis manos, tercas,
rechazan tocar a alguien más.
Mi frente no acepta
otros labios que no sean los tuyos.
Mis brazos se cierran
a abrazos que no sean los tuyos.
Mi cuerpo,
mi alma,
mi corazón…
están en completo silencio.
Dioris R.