susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
Revueltas y ebúrneos caracteres forman filas
para montar en la cola de un cometa.
Algo comieron que predispuso el tablero
a una ecuación nueva en el silencio abrumador
que mora en el ombligo de la tormenta.
Sí... no sé ahora... quizá después...
¿para qué es...?
y llovieron preguntas donde sólo había respuestas.
Dicen que fueron pocos, hace ya mucho,
los que empezaron a reír con la voluntad
de quien no sabe hacer otra cosa...
De las trampas, de los verbos, de las prisas
por llegar primero a la cadena de montaje,
de los sustos en la noche,
de todos aquellos que dicen
que los gatos no piensan.
Todo empezó como un leve rumor de astros
rozándose las caderas, siguió en catarata que juega
a saltar sobre el abismo y continúa, hechicera,
encantando a quienes vuelven
a repoblar los prados con simientes nuevas,
no transgénicas, no partidas en el alma
para inyectar decadencia.
Los ancianos dicen que previsto estaba
en los genes del planeta.
para montar en la cola de un cometa.
Algo comieron que predispuso el tablero
a una ecuación nueva en el silencio abrumador
que mora en el ombligo de la tormenta.
Sí... no sé ahora... quizá después...
¿para qué es...?
y llovieron preguntas donde sólo había respuestas.
Dicen que fueron pocos, hace ya mucho,
los que empezaron a reír con la voluntad
de quien no sabe hacer otra cosa...
De las trampas, de los verbos, de las prisas
por llegar primero a la cadena de montaje,
de los sustos en la noche,
de todos aquellos que dicen
que los gatos no piensan.
Todo empezó como un leve rumor de astros
rozándose las caderas, siguió en catarata que juega
a saltar sobre el abismo y continúa, hechicera,
encantando a quienes vuelven
a repoblar los prados con simientes nuevas,
no transgénicas, no partidas en el alma
para inyectar decadencia.
Los ancianos dicen que previsto estaba
en los genes del planeta.
