Xavier Mata
Poeta recién llegado
Del seno materno que se me fue dado
bondadosa ternura de infante
la luz ha engendrado, inocencia,
que por dulce, serena.
Vi la víspera de la mañana
mas al cenit de mi existencia
descansará soñadora el alma,
esperando en su jovial descanso, ser amada.
Ante la gloria que lo natural otorga
rezo al Dios, padre amado,
que un soplo la vida me ha dado
y aguarda a quitarla en un fatídico arrebato.
Ya mi edad, reflejo del cruel tiempo,
a cantado su dulce última lira,
aquella que sabe tu historia,
aquella que ignora la mía.
Allá en la inmaculada noche me espera
solitaria la calma,
en la incertidumbre del que espera,
sin recordar lo que esperando estaba.
Mas querida amante, no has de llorar,
al ver mi cuerpo frío y sin latido
pues cuando a la dócil tierra me entregue,
he de renacer un día, en el más dulce de tus suspiros.
bondadosa ternura de infante
la luz ha engendrado, inocencia,
que por dulce, serena.
Vi la víspera de la mañana
mas al cenit de mi existencia
descansará soñadora el alma,
esperando en su jovial descanso, ser amada.
Ante la gloria que lo natural otorga
rezo al Dios, padre amado,
que un soplo la vida me ha dado
y aguarda a quitarla en un fatídico arrebato.
Ya mi edad, reflejo del cruel tiempo,
a cantado su dulce última lira,
aquella que sabe tu historia,
aquella que ignora la mía.
Allá en la inmaculada noche me espera
solitaria la calma,
en la incertidumbre del que espera,
sin recordar lo que esperando estaba.
Mas querida amante, no has de llorar,
al ver mi cuerpo frío y sin latido
pues cuando a la dócil tierra me entregue,
he de renacer un día, en el más dulce de tus suspiros.