José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
El ego esta herido,
una impotencia que despierta
la ira contenida, que taladra
la mente y los sentidos.
Fue decantado el sentimiento
para ver la pureza que tenía,
y al pasar por el filtro que le hicieron
se quedo en sedimento convertido.
¡No era amor!;
era un capricho vulgar
y endemoniado;
que al orgullo servía de consuelo.
Ese orgullo que fue pisoteado,
que habiendo quedado mal herido
te tiene revolcándote en el suelo.
una impotencia que despierta
la ira contenida, que taladra
la mente y los sentidos.
Fue decantado el sentimiento
para ver la pureza que tenía,
y al pasar por el filtro que le hicieron
se quedo en sedimento convertido.
¡No era amor!;
era un capricho vulgar
y endemoniado;
que al orgullo servía de consuelo.
Ese orgullo que fue pisoteado,
que habiendo quedado mal herido
te tiene revolcándote en el suelo.