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En sus ojos se delata la tristeza:
el anciano que negaba su vejez
sucumbía sin remedio a la soez
condición que le imponía la vileza
de la pérfida y fatal Naturaleza.
Y sufriendo de una eterna invalidez
conservaba su carisma y altivez
manteniendo en la mirada su firmeza.
..--..
VicenteMoret
En sus ojos se delata la tristeza:
el anciano que negaba su vejez
sucumbía sin remedio a la soez
condición que le imponía la vileza
de la pérfida y fatal Naturaleza.
Y sufriendo de una eterna invalidez
conservaba su carisma y altivez
manteniendo en la mirada su firmeza.
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VicenteMoret
En sus ojos se delata la tristeza:
el anciano que negaba su vejez
sucumbía sin remedio a la soez
condición que le imponía la vileza
de la pérfida y fatal Naturaleza.
Y sufriendo de una eterna invalidez
conservaba su carisma y altivez
manteniendo en la mirada su firmeza.
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VicenteMoret
Qué mierda que son los achaques, hermano. La mirada, sí, quizás sea lo que más se conserva, con suerte.
Perfectos dodecasílabos ternarios. No sé, eso sí, si llamaría al tema «cuartetos» o más bien octava de dos rimas, visto el encabalgamiento del cuarto al quinto.
Qué mierda que son los achaques, hermano. La mirada, sí, quizás sea lo que más se conserva, con suerte.
Perfectos dodecasílabos ternarios. No sé, eso sí, si llamaría al tema «cuartetos» o más bien octava de dos rimas, visto el encabalgamiento del cuarto al quinto.
En sus ojos se delata la tristeza:
el anciano que negaba su vejez
sucumbía sin remedio a la soez
condición que le imponía la vileza
de la pérfida y fatal Naturaleza.
Y sufriendo de una eterna invalidez
conservaba su carisma y altivez
manteniendo en la mirada su firmeza.
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VicenteMoret