Maygemay
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te mira Buenos Aires, fragata enamorada,
de estas aguas leonadas que dan siempre cobijo
al nauta que promete, sea extranjero o hijo,
respetar las insignias de tu tierra sagrada.
No habrá motín alguno ni una artera emboscada
que pueda someterte ante un fraude prolijo:
-Seré sólo la novia del puerto que yo elijo-,
canta tu voz de pueblo en fogosa algarada.
Te saluda la sangre de tres generaciones
de gallardos marinos que extendían tu vela
por conocer los mares de exóticas naciones
y hoy te elige la niña para su bella tela,
recordando a su abuelo quien honró tus blasones
hablándole de hazañas camino hacia la escuela.
de estas aguas leonadas que dan siempre cobijo
al nauta que promete, sea extranjero o hijo,
respetar las insignias de tu tierra sagrada.
No habrá motín alguno ni una artera emboscada
que pueda someterte ante un fraude prolijo:
-Seré sólo la novia del puerto que yo elijo-,
canta tu voz de pueblo en fogosa algarada.
Te saluda la sangre de tres generaciones
de gallardos marinos que extendían tu vela
por conocer los mares de exóticas naciones
y hoy te elige la niña para su bella tela,
recordando a su abuelo quien honró tus blasones
hablándole de hazañas camino hacia la escuela.
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