pablo barattini
Poeta asiduo al portal
Descalza, de negro vestida
camino del mar profundo
triste iba la niña
llevando en sus ojos
todas las penas del mundo.
Allá en el acantilado
como una estatua de sal
sola se ha quedado
llorando sobre la mar.
Grande ha de ser su pena
pena de corta edad,
quince escasos abriles
eterna su soledad.
Un forastero de paso
casi viento casi sol
besó sus tiernos labios
como se besa una flor,
el siguió su camino
ella enfermó de dolor,
era un alma atormentada
destrozada su ilusión
se hizo ausente la alegría
marchitose su color.
Fue un pedazo de noche
su figura en el peñón,
el viento le azotaba
como castigo de Dios
desgarrándole en silencio
el recuerdo de ese amor.
Pequeña, ave sin alas
pesadamente cayó
y las oscuras aguas
acunaron su dolor.
Dicen los habitantes
de un cercano poblado
ver aparecer
en día frío y nublado
una negra paloma
sola...
sola esperando
Allá en el acantilado.
camino del mar profundo
triste iba la niña
llevando en sus ojos
todas las penas del mundo.
Allá en el acantilado
como una estatua de sal
sola se ha quedado
llorando sobre la mar.
Grande ha de ser su pena
pena de corta edad,
quince escasos abriles
eterna su soledad.
Un forastero de paso
casi viento casi sol
besó sus tiernos labios
como se besa una flor,
el siguió su camino
ella enfermó de dolor,
era un alma atormentada
destrozada su ilusión
se hizo ausente la alegría
marchitose su color.
Fue un pedazo de noche
su figura en el peñón,
el viento le azotaba
como castigo de Dios
desgarrándole en silencio
el recuerdo de ese amor.
Pequeña, ave sin alas
pesadamente cayó
y las oscuras aguas
acunaron su dolor.
Dicen los habitantes
de un cercano poblado
ver aparecer
en día frío y nublado
una negra paloma
sola...
sola esperando
Allá en el acantilado.