Ziler
Poeta recién llegado
Las deidades de mi razón dan luz a la Heda de mi mitad podrida. Entiendo que cargo una lapa de muerte transitando en mi sombra, la cual me hará cavar, sin prisa, la fosa de mi regreso; allí, como Ulises, habré de entregar mi sangre para que las sombras por fin logren hablarme.
Espero raptar a Perséfone tras mi arribo, pues ella admirará los versos que consagré a una Despoina a quien ya no puedo escribir; no sé si por miedo a su desidia o por esta incalculable peste a melancolía.
Intentaré forjar mi catábasis antes de descender al inframundo y, como Heracles, dominaré el cerbero momento de soledad. Terminaré de escribir sobre el aciago de mi viaje, aunque su final me encuentre con Sibilas o Virgilio guiándome a la silla del olvido.
Espero raptar a Perséfone tras mi arribo, pues ella admirará los versos que consagré a una Despoina a quien ya no puedo escribir; no sé si por miedo a su desidia o por esta incalculable peste a melancolía.
Intentaré forjar mi catábasis antes de descender al inframundo y, como Heracles, dominaré el cerbero momento de soledad. Terminaré de escribir sobre el aciago de mi viaje, aunque su final me encuentre con Sibilas o Virgilio guiándome a la silla del olvido.